lunes, 15 de agosto de 2011

Siesta y sexo


                        Esta historia ocurrió hace muchos años, éramos una
                        familia compuesta por mis padres, mis hermanas, Soledad
                        de 15 años, Maria de 13 , y yo, Javier, de 17. Ocurrió
                        en una tarde de verano. En aquella época, en la profunda
                        Castilla la Vieja, las madres obligaban a los chicos a
                        hacer la diaria siesta; en casa solíamos hacerla los
                        tres juntos en una habitación situada al norte de la
                        casa, por ser la más fresca en verano, mis dos hermanas,
                        y yo, nos tumbábamos en la cama y hasta el día de autos
                        nunca había pasado nada. Esa tarde, mi madre nos mandó,
                        como cada tarde, a la habitación y nosotros obedecimos,
                        ella tenia que salir y no quería que nos saltáramos la
                        siesta. Mi hermana pequeña, Maria, se acostó un el lado
                        derecho, Soledad en el centro y, yo, a su lado a la
                        derecha. Maria se durmió rápidamente, pero Soledad no
                        paraba de moverse dando vueltas entre los dos; por mi
                        parte, fingía dormir al tiempo que no quitaba ojo de lo
                        que hacia Soledad. Por vez primera comencé a sentir un
                        deseo sexual hacia ella. Fingiendo que dormía la abracé
                        con mi brazo y noté como ella, en vez de repeler mi
                        abrazo, se encogía más hacia mi cuerpo; poco apoco fui
                        colocándome de tal manera que mi picha se situaba detrás
                        de su jovencito culo. Poco a poco mi ardor iba en
                        aumento, mi cipote había adquirido unas dimensiones
                        espectaculares y lo tenia situado tras al culo de mi
                        hermanita. Por su agitada respiración noté que estaba
                        muy excitada y comenzaba a mover el culo hacia mi picha;
                        dejé de disimulos y la acompañé en ese bamboleo
                        excitante que me estaba quitando el sentido. De repente
                        Soledad no pudo aguantar más y dándose media vuelta se
                        situó frente a mí. Ahora era su vagina la que aguantaba
                        el bamboleo de mi cipote, abrazándome y moviéndose como
                        si ya estaríamos follando, Soledad me dijo:
                        -¿lo hacemos?
                        -bueno- dije yo, al tiempo que mis dedos se introducían
                        en su pequeña y lubricada vagina
                        Ella se levanto el vestido que llevaba puesto y
                        retirando las bragas hacia un lado me obsequiaba con una
                        idílica imagen. Su sonrosada vagina, mojada, escasa de
                        bello pubico, se ponía a mi disposición para ser
                        penetrada por primera vez, yo estaba muy nervioso, había
                        sacado mi paquete que continuaba apunto de estallar
                        delante de aquel tesoro. Bajando mi cabeza hacia su
                        chochito, comencé a lamer con pasión aquella maravilla
                        de almeja fresquita, mi lengua no paraba de chupar el
                        clítoris mientras ella no cesaba de retorcerse de gusto.
                        Pasado unos minutos, Soledad reclamaba que la penetrara:
                        -¡métemela ya, por favor!- decía ella. Cesé en mi mamada
                        y quitándome la ropa que llevaba puesta, me quedé
                        completamente en bolas, ella, por su parte, hizo lo
                        propio; entonces fue cuando pude ver aquellos pequeños
                        senos, con sus pezoncitos tiesos, comencé a chuparlos
                        despacito, mientras mis dedos no cejaban de frotar su
                        lubricada vagina. Soledad no cesaba en menear mi
                        espléndida tranca. Después de un rato con esta tarea,
                        Soledad se tumbo en la cama y, yo, más berraco que un
                        burro, me dispuse a penetrarla. Separó sus piernas
                        esperando a que yo hiciera el resto, puse mi cipote en
                        su rajita e intente penetrar mi tronco en aquella
                        pequeña cueva, no era posible, no entraba.
                        -Ponla tu- la dije
                        -vale- contesto ella, mientras agarraba mi instrumento
                        con una mano y con la otra ayudaba a abrir sus labios
                        vaginales.
                        La tenia en la punta y comenzaba a apretar, ella parecía
                        que comenzaba a dolerle algo y con sus mano sujetaba mi
                        tronco, -muy despacito, Javi- decia. Poco apoco mi pene
                        se introducía en el chocho de mi hermano, mi excitación
                        ya no tenia limites y de un golpe seco, la introduje
                        buena parte de mi paquete, Soledad dio un pequeño grito
                        de dolor.
                        -¿la saco?- pregunté
                        -¡no, no! continua despacito, por favor, no pares-
                        Así lo hice, al rato la vagina se había adoptado a mi
                        pene y estábamos los dos corriéndonos al tiempo. Fue una
                        corrida maravillosa.
                        



                        La historia se repitió en infinidad de ocasiones.
                        mientras Soledad y yo follábamos como locos, mi hermana

                        más pequeña, dormía su diaria siesta.


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Amores en familia

      Nuestro círculo sexual familiar se va ampliando con la integración de una
      prima y una tía quienes nos ayudan a mi hermana y a mí a continuar
      aprendiendo acerca de los secretos del sexo
      Después de la primera aventura con Lassie y mi hermana la cual sólo
      terminó en mutuo pajeo y mamadas, la idea de tirármela casi se me
      convirtió en una obsesión pero ella no me dejaba llegar. Juntos preparamos
      otros encuentros en los cuales Lassie se fue haciendo cada vez más ausente
      pues ya entre nosotros dos existía bastante comunicación salvo en lo
      referido al sexo duro al cual por el momento Ofelia no aceptaba.
      Nos encontrábamos a escondidas en su cuarto o en el mío, a veces en nos
      encerrábamos en un baño después de yo haber fingido que salía por lo que
      nuestros padres no sospechaban, otras llegábamos del colegio temprano y
      nos poníamos a jugar enseñándonos nuestros sexos en distintas posiciones,
      por ejemplo, a mí me fascina ver a Ofelia, y a cualquier mujer desde su
      parte trasera cuando se agacha doblando la cintura como cuando recoge algo
      del piso, la ponía en cuclillas y en muchas posiciones más, pero para
      evitar sustos, ella no se quitaba el uniforme sino solo los interiores. Un
      día me inventé que ella se sentara sobre la mesa de la sala que es de
      vidrio y yo ponerme desde abajo a ver como se aplastaba su concha contra
      este, allí luego mi hermana se hizo varias pajas mientras yo la miraba por
      debajo y por más que limpiarnos el lugar, Lassie se la pasaba era lamiendo
      donde había estado la concha de Ofelia lo cual llamó la atención de
      nuestros padres y tuvimos que suspender esa función que tanto
      disfrutábamos.
      Muchos fines de semana mis padres salían con sus amigos y Ofelia y yo nos
      quedábamos en casa descubriendo cualquier cosa que fuera nueva para
      nosotros.
      Un día nuestros padres nos anunciaron durante la comida que el siguiente
      fin de semana, que era festivo, nos iríamos a una cabaña que alquilarían
      en una Reserva Natural la cual ya Ofelia y yo conocíamos porque habíamos
      estado durante toda una semana allí haciendo campamento con los scouts por
      lo que la idea no nos entusiasmó pero si despertó nuestra imaginación
      respecto a todo lo que podíamos hacer juntos durante esos cuatro días. Nos
      miramos como cómplices y no dijimos nada acerca del anuncio de nuestros
      padres quienes se mostraron muy entusiasmados.
      Esa noche. Después que mis padres se retiraron a dormir, me fui directo al
      cuarto de Ofelia que ya me estaba esperando.
      -¿Qué te parece la idea de irnos el festivo?, me dijo apenas entré - No me
      entusiasma, ¿Y a ti? - A mí tampoco - Entonces ¿Qué hacemos? - Inventemos
      algo para quedarnos y hacemos de las nuestras ¿quieres? - ¿Pero qué
      inventamos? ¿Crees que eso es así de fácil?
      Ofelia estaba en interiores, un hilo dental de color blanco, y con una
      camiseta larga, pero así como estaba sentada recostada al respaldo de la
      cama y con las piernas recogidas, se le proyectaba toda su concha y mi
      verga empezó a tomar calor, por lo que le dije de una vez
      - ¿Lo hacemos? - ¿Quieres? - Sí ¿Y tú? - Yo también - Y sin esperar más
      fue ella esta vez quien se me abalanzó sobre la verga
      -Uy hermanita, estas furiosa ¿No?
      Pero ya Ofelia no podía contestar pues se había llenado la boca y ahora
      sólo se veía con la leve luz que llegaba desde la calle, cómo entraba y
      salía de su boca mi verga ya mojada por su saliva y por las primeras
      emisiones de lubricante. Un olor a hembra comenzó a sentirse en la
      habitación y como por arte de magia Lassie salió de debajo de la cama y
      subió a ésta meneando la cola y pidiendo participación, así que se metió
      entre las piernas de mi hermanita y le comenzó a dar lengüetazos a su
      interior. Ofelia se llevó una mano allí y trató de separar la parte
      delantera para que la lengua de Lassie le acariciara directamente pero yo
      se lo impedí pues esa sería mi función luego.
      - Deja que siga así y caliéntate bien que después me toca a mí, le dije
      Por un buen rato más, ella siguió chupando mi verga y Lassie su concha.
      Casi me sacaba la leche cuando me dejó de chupar y me dijo:
      - Es tu turno
      Se quitó el interior y me ofreció su concha abriendo desmesuradamente las
      piernas. Estaba muy lubricada y allí metí mi cara y mi lengua empezó a
      explorar cada rincón. Tuve que echar de allí varias veces a Lassie a la
      cual no podíamos sacar ya del cuarto pues se pondría a llorar y llamaría
      la atención de nuestros padres.
      - ¿Por qué dejaste entrar a la perra?,le pregunté a Ofelia - Por si no
      venías, qué crees, yo estaba con muchos deseos - La concha de Ofelia me
      volvía loco, yo no había visto muchas pero aquella era espectacular; sus
      labios menores eran muy grandes y le colgaban entre los mayores, sus
      bordes eran oscuros y el interior muy rosado y húmedo, allí donde se unían
      en la parte superior, se proyectaba un clítoris grande que se ponía muy
      duro e hialino en su punta cuando se le excitaba. Los labios mayores eran
      gruesos y largos y el vello que bordeaba a los mismos iba formando una
      delgada línea hasta el mismo culo que era muy velludo, grande y apretado
      con una pequeña carnosidad en su parte inferior. Muchas veces le intenté
      meter allí un dedo pero se quejaba y tenía que desistir. Después me
      percaté que era debido a mi falta de experiencia.
      Le di lengua a la concha de mi hermana hasta que le aparecieron los
      temblores que acompañaban sus corridas y para evitar que nos escucharan
      tuvo que taparse la cara con la almohada. Sus flujos bañaron mi boca
      contra la cual ella frotaba su concha frenéticamente amenazando con
      ahogarme. Luego de una última contracción se desvaneció sobre la cama y
      así pudo Lassie terminar el trabajo, lamiendo todos los jugos que ahora
      corrían por aquella concha.
      - Bueno hermanita ¿Y qué vas a hacer conmigo?, le dije - Ella se incorporó
      y tomó mi verga con su mano izquierda, Mariana es zurda, comenzando a
      moverla para que volviera a tener la erección de siempre, cuando la logró,
      entonces me hizo una paja de muchos quilates, ya ella conocía
      perfectamente la cadencia que me gustaba llevar en mi verga para sentirme
      a plenitud, un primero y segundo chorros de leche se estrellaron contra su
      pecho y el tercero, ya con menos fuerza, rodó por mi verga hasta las
      huevas. Yo no me preocupaba por ello nunca que Lassie estaba presente pues
      ella se encargaba de dejarlo todo perfectamente limpio y así fue una vez
      más.
      - Bueno hermana, entonces, ¿Qué vamos a hacer para no ir con nuestros
      padres? - Realmente no sé, ¿Por qué no hablamos mañana de eso quieres?
      Pensemos cada uno y mañana hablamos. - Bueno si quieres, ¿Dónde hablamos
      aquí o en mi cuarto? ¿Lo haremos otra vez, cierto? - Ya veremos, no
      empieces que acabamos de terminar.
      Antes de retirarme le pedí que se pusiera como perrita para olerle el culo
      pues ese olor me fascina. Ella lo hizo y le separé bien las nalgas para
      que su culo se abriera lo más posible metiendo allí mi nariz y aspirando
      ese único e inigualable aroma que de allí emana. La verga se me puso tiesa
      de nuevo y entre oliendo y pasándole la lengua a aquel culito divino, me
      hice otra paja.
      Ese fin de semana Ofelia se fue a casa de mi tía la hermana de mi mamá que
      es soltera y vive sola y Caridad, mi prima por parte de otra hermana de
      mamá vino a pasarlo aquí.
      Ofelia y yo no habíamos quedado en nada hasta ese momento y todo parecía
      indicar que tendríamos que irnos con nuestros padres el próximo fin de
      semana. Mi prima es menor que mi hermana, pero muy desarrolladita y
      bonita. El primer día no pasó nada, salvo que yo la espié mientras se
      bañaba por los huecos que para ello tenía preparado. Ya les dije, es joven
      y formadita pero apenas alcanza a tener vellos en la concha, un hilito
      medio es lo que se le aprecia, pero me gustó y me dio la idea de decirle a
      Ofelia que se rasurara de esa manera, así le podía ver mejor su
      espectacular concha. Las teticas de Cary, así le dicen, eran una
      divinidad, nuevas, paraditas, como mirando al cielo, con unos pezones
      rosados y grandes, parecidos a los de Ofelia, su culito redondo y bien
      formado, pero lo mejor de todo fue cuando se le cayó el jabón y al
      agacharse a recogerlo me mostró desde su parte posterior, aquellos labios
      idénticos a los de mi hermana, casi me voy para atrás, no podía ser, la
      genética no falla en muchas cosas. Entonces deduje que esos labios eran de
      la familia de mi mamá pues a pesar de haberla espiado muchas veces, nunca
      se los había podido ver. Si era así, entonces mis tías Leo, con quien
      estaba mi hermana ahora, y Sara, la mamá de Cary, también debían tenerlos
      así. Era un nuevo reto descubrirlo. Por supuesto que aquella visión me dio
      para una buena paja en la noche y para empezar a pensar en cómo entrarle a
      la prima.
      Al día siguiente salimos ella y yo a pasear, conversamos de todo un poco,
      tomamos helados y regresamos. Mis padres habían ido al club por lo que
      estábamos solos. Nos pusimos a ver televisión y de repente apareció Lassie
      meneando la cola y fue derecho a mi verga comenzando a husmear allí. De
      una me dije: "- Esta es la oportunidad que estabas esperando Juan, ahora o
      nunca". La dejé hacer mientras Cary miraba de reojo primero y después de
      que mi bulto comenzó a aparecer por debajo del pantalón, ya miraba con más
      detenimiento.
      - ¿Por qué la perra te hace eso?, me preguntó - Es que le gusta el olor y
      el sabor, dije - ¿El sabor, y cómo sabes que le gusta el sabor? - Porque
      ella lo ha probado -¿Cómo así?, me preguntó con admiración - Sí claro, lo
      ha probado, ¿Quieres ver cómo lo hace?, arriesgué - No, gracias, me
      respondió - Pensé que allí mismo había perdido la oportunidad y que nada
      de lo que había pensado se daría. Dejé a Lassie que siguiera en su trabajo
      y continué observando a Cary a ver qué hacía. Cada vez le ponía mas
      atención a mi bulto que amenazaba con salirse del pantalón.
      - ¿Sabes qué es el bulto que tengo debajo del pantalón y que Lassie huele
      y lame?, le pregunté. - Claro, ¿Qué piensas?, ya yo no soy una niña, y mi
      hermano también tiene uno.
      Una chispa se encendió en mi mente, había dicho que su hermano tenía uno
      - ¿Y por qué sabes que Carlos tiene uno?, le dije - Pues porque lo he
      visto, y ya no me preguntes más.
      No esperé un minuto mas y me saqué la verga preguntándole:
      -¿ Será como ésta?
      - Ella miró con cara de asombro y me dijo:
      - Oh no, más pequeña, esa es muy grande -¿Has visto la de Carlos así tan
      cerca?, le pregunté mientras luchaba con Lassie quien no hallaba como
      llegar a mi verga
      Se quedó pensativa un instante y luego me dijo:
      - Pues la verdad que tan cerca no, pero todas se parecen - Sí claro, todas
      se parecen pero tienen sus diferencias también. ¿Quiere que te muestre las
      partes? - Bueno, dijo sin despegar los ojos de mi aparato que casi
      explotaba, pero me da miedo que vayan a llegar mis tíos - No ellos no
      llegan por ahora, nos alcanza para mostrarte mi verga y que tú me muestres
      tu concha, le dije, ¿Estás de acuerdo? - Sí, de acuerdo
      Como estábamos en el cuarto de TV en el piso superior, podíamos escuchar
      la llegada de mis padres, así que nos dedicamos con mucho esmero a conocer
      al detalle las partes íntimas del otro para lo cual tuve que encerrar a
      Lassie y hacer oídos sordos a sus quejidos. Cuando casi había convencido a
      Cary para que pasáramos de mirar y tocar superficialmente, a actuar,
      sentimos el carro de mi papá que llegaba y tuvimos que dejar lo que
      hacíamos y abrirle la puerta a Lassie y le dije:
      - ¿Te gustó?
      A lo cual ella me contestó que sí. Por lo que le repliqué:
      - Yo tengo más cosas que enseñarte - ¿De verdad?, me dijo entusiasmada
      Esa noche me encargué de dejar a Lassie en la planta baja de la casa y en
      un papel deslizado a mi prima le dije que nos veríamos esa noche en el
      cuarto que ella ocupaba, que era el de Ofelia, para seguir aprendiendo.
      Cuando lo leyó me hizo un guiño cómplice.
      No voy a andar con rodeos acerca de lo que sucedió esa noche con mi prima,
      sólo les diré que la continué enseñando, que le gustó lo que aprendió y
      que lo llevó muy rápido y bien a la práctica. Ella era una copia a papel
      carbón de Ofelia sólo que más lanzada pues dejó que le metiera un dedo en
      su culito apretadito y se movió de lo lindo con él adentro mientras le
      dama una buena mamada en su conchita que olía a divino. Había sido un buen
      comienzo, era el segundo día de estancia de Cary en la casa, al otro se
      iría y no sabía cuando regresaría, así que tenía que actuar más rápido si
      quería conectarla por el culo como ya había empezado a planear.
      Pero mis padres no nos dieron el tiempo que necesitábamos para ello pues
      era domingo e hicieron planes para estar por fuera todo el día. Cuando
      regresamos a la casa ya solo restaba comer y llevar a Cary de vuelta a la
      suya. Me dolió mucho no haber podido cumplir mi deseo, sobre todo por la
      disposición de mi prima para aprender y practicar. Todavía no me había
      culiado a una mujer, vivía a base de pajas, mamadas y los favores de
      Lassie a quien planeé tirarme a la vuelta.
      Cuando regresamos ya Ofelia estaba en casa, nos pusimos de acuerdo y me
      fui a su habitación con la indecisión de si le contaba o no lo ocurrido
      con Cary. A ella la noté extraña, más viva, deseosa y tomando como nunca
      antes la iniciativa me dijo:
      - ¿No vamos a hacer nada? - ¿Quieres?, le dije, es que estoy un poco
      cansado - ¿Será?. ¿Cómo te fue con Cary en estos dos días? - Bien será, le
      respondí - ¿Y, ... qué más?, no me vas a decir que estuviste todo
      tranquilo y juicioso
      Yo no sabía qué hacer, si contarle o no a Ofelia, ella se estaba
      imaginando cosas pero su imaginación iba por buen camino. Decidí también
      preguntar mientras pensaba
      - ¿Y a ti, cómo te fue con la tía? - Fíjate que muy bien - ¿Cómo así, qué
      hicieron? - Yo aprender y ella enseñarme - ¿Aprender y enseñar a qué? -
      Mira Juan, la tía Leo es una experta en sexo y me enseñó muchísimas cosas.
      Me quedé sin palabras, sin saber qué decir, los ojos se me querían salir,
      y Ofelia continúo hablando y contándome cómo la tía Leo le había enseñado
      muchas cosas acerca del sexo, pero esa historia me dijo que no la contara
      porque ella la quiere escribir, y claro, ¿Quién mejor?
      Sin proponérnoslo, encontramos la solución a nuestro deseo de no ir con
      nuestros padres durante el puente festivo. Debido a los paros de maestros
      estos habían decidido recuperar clases los fines de semana y festivos, así
      que nos quedaríamos y le daríamos la oportunidad a nuestros padres de
      pasar una nueva luna de miel.
      La noticia no fue del agrado de ellos pero qué más podían hacer, ya todo
      estaba pagado y si no iban perderían el dinero. Ofelia sugirió que la tía
      Leo viniera a quedarse con nosotros y yo la apoyé. Así se acordó.
      Esa misma noche le conté a mi hermana todo lo sucedido con Cary, y nos
      trazamos planes para los festivos.


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domingo, 14 de agosto de 2011

Con Andrés descubrí la pasión del sexo


El domingo pasado me levante como de costumbre y al estar arreglándome frente al espejo sentí que alguien me observaba, no le di importancia al principio pero cuando me dirigí al baño que está enfrente de mi cuarto empuje la puerta para entrar y cual fue mi sorpresa que mi primo Andrés estaba dentro con su mano en su parte, así que di un gritito de susto y solo pude decir perdón. Entonces me salí y me dirigí nuevamente a mi habitación y cerré la puerta, me vestí y cuando escuche a los pocos minutos que mi primo ya había salido del baño entre yo.
Durante el día me quede pensando en lo ocurrido temprano por la mañana de ese día y pues llegue a la conclusión de que mi primo se estaba masturbando espiándome, ya que no escuche cuando llego a la casa, le pregunte durante la comida a mi mamá, que ¿a qué había venido Andrés?, ella me dijo que había venido a ver a mi papá para que le ayudara a componer su motocicleta, mi papá es un mecánico especializado, tiene un taller muy reconocido en esta ciudad, pero como mi padre no estaba esa mañana, seguramente había salido a hacer ejercicio al parque de la colonia, mi mamá lo dejó esperándolo dentro de la casa, mientras ella iba a la Iglesia a misa; yo no escuche cuando llego por que aún dormía, y como no acostumbro cerrar la puerta de mi cuarto para nada, y a parte, como en este lugar hace mucho calor, duermo solo con mi ropita interior.
Así que pensando en como mire a Andrés en el baño, no es necesario ser tan inteligente para darme cuenta que me espiaba desde ahí, y el pensar en eso me comenzó a excitar, yo nunca había visto un miembro masculino en vivo y a todo color, tan solo en una que otra película xxx que me ha prestado una que otra amiga, y el palo de mi primo estaba duro y bien rojo, o quizá estaba así por que se veía que lo apretaba con fuerza, tan solo fue un momento que lo observe ya que el muy lujurioso rápidamente se volteo y se la guardo.
Esa noche me volví a acordar ya que estaba intentando dormir y me volví a sentir muy caliente y comencé a tocarme, primero metí mi dedo en mi boca para mojarlo y después me subí mi playerita y empecé a acariciar mis pezones, ya estaban bien duros, así estuve por unos minutos hasta que volví a mojar mi dedito y lo baje a mi conchita y me comencé a masturbar imaginando el pene erecto de Andrés y en ese momento comencé a desear que estuviera en mi cuarto para entregarme a él. Cuando termine en un orgasmo sabrosísimo me sentí un poquito mal ya que es mi primo hermano y no esta bien lo que imagine con él, pero el muy imbécil tiene la culpa por verme así y masturbarse viéndome sin importarle que somos primos.
Paso, y al otro día en la escuela lo vi de lejos, la verdad no me quise acercar a él para nada ya que en el fondo me sentía avergonzada y un poquito molesta, él, tampoco hizo ningún intento por hablarme, tan solo se la paso todo el tiempo de los recesos con sus amigos y yo con las mías. Así estuvimos los siguientes tres días, pero el miércoles en el receso fui a la cafetería de la preparatoria a comprarme un cigarro ya que a veces me gusta fumar en los recesos, y cuando voy saliendo de allí escucho su voz que me dice:

-         ¡ Hola primita ¡, ¿ya no quieres hablar?

Volteo y lo veo, entonces le digo:

-         ¡No¡; ¿cómo crees?, ¡es que no me di cuenta que aquí estabas!
-         ¡No te disculpes¡; así sucede, ¿y que te parece si al terminar la escuela nos vamos juntos en el camión?
-         ¡Órale!, ¡si quieres!
-         Ok primita, entonces hasta al rato

Se salió de la cafetería y se fue corriendo hacía su salón ya que su maestro iba hacia allá, yo me dirijo hacia mi salón y me reúno con mis amigas, enciendo mi cigarro y me pongo a platicar con ellas, pero en mi mente estaba esa imagen de Andrés en mi baño gozando de lo lindo masturbándose y viéndome semidesnuda.
Transcurrió ese día de escuela y la verdad no pude concentrarme bien en clases ya que la excitación no me lo permitía y llegó la hora de salida, cuando atravesé la salida de la preparatoria estaba Andrés platicando con uno de sus amigos entonces yo me despido de mis dos amigas con las que iba y me reúno con él y le digo:

-         Pues ya vamonos
-         Ok prima

Nos despedimos de su amigo y caminamos hacía la parada del camión platicando de cosas sin importancia, pero yo pensaba en que sentirá él, acaso creerá que no me di cuenta de lo que hacía el Domingo en el baño de mi casa, o quizá, va igual de excitado que yo imaginando mi cuerpo medio desnudo, y comencé a sentirme muy húmeda de mi conchita, entonces sentí como me puse más nerviosa, y creo que mi voz se empezó a escuchar diferente, ya que él me hablaba y me miraba como con una expresión de complicidad. Traté entonces de ya no pensar más, pero no pude, de repente llegó el camión y nos subimos en él, me dice, ¡yo pago el tuyo Lucero!, entonces veo que extiende su mano para pagarle al chofer y yo me paso y veo que el camión viene muy lleno, entonces pienso, ¡vaya, para variar!, caminé dentro del camión hasta donde pude y comenzó el camión a andar, entonces mi primo se para a lado mío y me sigue platicando, que de el equipó de básquetbol y bla bla bla, yo solo lo escuchaba, entonces en la siguiente parada se sube más gente y nos comienzan a apretar, mi primo se sitúa detrás de mí y seguimos andando, después de unos minutos comienzo a sentir el roce de mi primo en mi, volteo a verlo y me sonríe, yo hago lo mismo y pienso en sentirlo más cerca, así que comienzo poco a poquito a parar mis nalguitas hasta sentirlo más, él, a su vez, comienza a pegarse más a mi, seguimos andando, y el camión sigue llenándose de gente, él, mi primo, se aferra detrás de mí y entonces aprovecho yo para pegarme completamente a él y el movimiento del camión al andar lo aprovecho a mi favor para mover mi culito en su palo y entonces empiezo a sentir en mis nalguitas como su palo comienza a endurecerse, ¡que sensación tan rica sentí!, así andábamos y volteo a ver a mi primo y noto en él mucho morbo, su cara estaba medio enrojecida, no se si de pena o de excitación, yo creo que de lo segundo, así que le sonrío y él hace lo mismo, yo continúo pegando mi culito en su palo duro y él sigue empujándomelo, como si me quisiera dar de estocadas, la verdad, me estaba mojando mucho, ¡pero mucho!, y entonces tomo la correa de mi mochila y me la paso al frente mientras que con mi otra mano me toco atrás, en la cintura, y entonces no pude aguantar más y con ella se lo empecé a agarrar, giré nuevamente para verlo y tenía una expresión cachondísima en la cara, como diciendo, pero ¿qué haces?, ¡nos pueden ver!, yo tan solo se lo sigo sobando y lo sentía súper durísimo y parado, como si dentro de su pantalón color gris hubiera una cuerda gruesa y muy tensada, como esas que ponen en los jardines para tensar los techos de lona. Así estuvimos por unos cinco minutos hasta que llegamos a donde yo bajo del camión y me muevo entre la gente y le digo, ¡nos vemos después primo!, entonces veo en su rostro una expresión como diciendo, ¡no te vayas ahora por favor!, me bajo del camión y veo como me hace con la mano la seña de adiós, ¡al rato te llamó!, entonces muevo la cabeza diciéndole, ¡Ok!, ¡llámame más tarde!.
Cuando caminaba por mi calle para llegar a mi casa iba súper caliente, con un morbo tremendo por haberle tocado su palo duro y de haberlo sentido en mi culito, como si me estuviera cogiendo; cuando entre a mi casa mi mamá estaba en la cocina preparando la comida, la salude y me dice, tocándome la cara, ¿qué tienes cariño, tienes temperatura?, entonces le digo:

-         ¡No mamita!, es que hace mucho calor allá afuera y el camión venía muy lleno
-         ¿En serio cariño?, ¡no te me vayas a resfriar!, mejor ve a tu cuarto a descansar, ¡yo te llamo cuando este la comida!, ¡ándale chiquita!
-         ¡Ok, mamí!

Entonces me voy a mi cuarto nerviosa por lo que había hecho con mi primo Andrés y a parte por que mi mamá me noto rara. Entro a mi cuarto y cierro la puerta, entonces me acuesto en mi cama extremadamente excitada y me comienzo a tocar mi conchita por arriba de mi panty pensando en lo que había hecho hace un momento en el camión con mi primo. Cuando terminé en una corrida riquísima me quité mi panty, baje mi falda y me levanté de la cama para meterme al baño a dejarla en el bote de la ropa sucia ya que terminó muy mojada y con mucho olor a mi sexo, y también comencé a lavarme.
Ese mismo día por la noche estaba pensando en Andrés, en por que no me había llamado, ¡a caso!, ¡no estaría confundido!, y quizá, ¿se sentiría mal por lo que hicimos?, ¿por como se dieron las cosas?, ¡yo!, ¡la verdad!, si me sentía un poco confundida y con miedo por lo que habíamos hecho, pero también mi excitación no se terminaba, cuando de repente suena mi celular, ¡era un mensaje de él! que decía:

-         ¡Hola Lucerito!, ¡buenas noches!, ¿sabes?, no se que paso hoy en el camión pero no me aguanto las ganas de verte, de estar contigo, ¡estoy muy necesitado de ti!

Yo sentí que me regreso el alma al cuerpo y le escribí:

-         ¡Yo también primo!, quisiera estar contigo en este momento y platicar sobre lo que está pasando, ¡creo que está mal lo que paso!, ¡no debe ocurrir otra vez!, lo siento mucho.

Entonces a los dos minutos me escribe:

-         ¡No digas eso!, por que me voy a sentir mal, la verdad, si alguien tiene la culpa de esto soy yo, por si te has dado cuenta desde hace tiempo me gustas muchísimo y te deseo, sinceramente, te deseo como si no fueras mi prima, tú no te sientas mal, si así lo deseas nunca me vuelvo a acercar a ti en la escuela, claro que no lo podremos evitar cuando estemos en alguna reunión de familia, pero de verdad, ¡tú no te sientas mal!.

Cuando leí eso sentí un profundo deseo de estar con él y abrazarlo y hacer el amor sin importar nada, sin importar que nos descubrieran, entonces le escribo:

-         ¡Andrés!, ¡tengo mucho miedo!, ¡yo también te deseo!, honestamente no me había dado cuenta hasta el Domingo pasado que te descubrí aquí en la casa haciendo… lo que tu sabes, pero es mejor que nos olvidemos, ¡lo siento!, ¡adiós!

Entonces apago el teléfono para ya no saber más del asunto sintiendo un vacío muy intenso dentro de mi pecho y apago la luz de mi cuarto, me acuesto en mi cama y enciendo la televisión para ver si me olvidaba de lo que estaba pasando.
¡No pude!, ni siquiera atención le puse al televisor por estarle dando vueltas al asunto en mi cabeza y sintiéndome mal por que sentía que necesitaba a Andrés conmigo.
Al otro día me hice el firme propósito de no seguir con esta situación con Andrés y en la escuela ni siquiera me le acerque, él tampoco, solo, me veía de lejos, yo igual, y notaba en él tristeza en su cara, quien sabe como me veía yo, pero mis amigas me preguntaron en más de una ocasión, ¿qué?, ¡qué tienes Lucero!, obviamente yo no les dije nada, tan solo les mencione que me sentía un poco cansada y enferma por lo que les encargue que terminarán sin mi una práctica en el laboratorio de química y que por favor le avisaran a la maestra que me había ido a mi casa por que me sentía muy mal de la gripe.
Me fui a mi casa y cuando llegué eran ya casi las once de la mañana, esperando mentirle a mi mamá diciéndole que ¡si me había resfriado!, y que iba a reposar todo el día, cuando veo en la mesa del comedor un recado de mis padres que decía que ahí me habían dejado comida, que ellos habían tenido que salir a ver a los clientes de mi papá de Reynosa y que iban a llegar por la noche, entonces, dejé la nota en la mesa y me fui a mi cuarto, me acosté en mi cama deseando olvidarme del asunto con Andrés y al otro día despertar con nuevos ánimos y dejar tan solo como una experiencia equis lo sucedido.
No se cuanto tiempo paso pero de repente me di cuenta que seguía excitada, mi mente me produjo en ese momento una lucha mental acerca de los prejuicios que sentía por lo ocurrido con mi primo, y por otro lado, me decía que no iba a pasar nada si seguía viendo a mi primo y dejando que las cosas llegarán a donde tuvieran que llegar, o sea, a hacer el amor con Andrés en ese momento ya que no había nadie que nos pudiera descubrir.
Comencé a excitarme más y esa sensación del momento gano, por que encendí mi teléfono celular y le escribí:

-         ¡Andrés!, ¡necesito verte!, ya estoy en mi casa, ¿quieres venir ahorita?

Después de que apreté el botón de enviar sentí en mi pecho una sensación como de ansiedad, como si mi corazón se me fuera a salir y sentí calor, mucho calor en mi rostro; la espera me mataba y yo no dejaba de sentirme así, cuando de repente suena mi celular, y contesto:

-         ¡Andrés!

Y escucho:

-         ¡Si!, ¡soy yo Lucero!, ¡estoy saliendo para tu casa! y no tardo nada, ¡estoy tomando un taxi!...





Siento que estoy enamorada de Andrés, ¡mi primo!, ¡por momentos siento miedo de lo que estamos haciendo!, pero he decidido vivir la pasión de estar con él, no se por cuanto tiempo más, quizá, esto tan solo sea pasajero y termine en un hermoso recuerdo.


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jueves, 11 de agosto de 2011

Desvirgando a mi prima Cristina


Mi historia comenzó cuando yo tenía 20 años y vino mi prima Cristina a pasar una temporada con mi familia para olvidar algunos problemas que tenía con sus padres(os aseguro que los olvidó).
Ella por aquel entonces tenía 18 años, era rubia, llevaba gafas y un aparato de ortodoncia que la hacía un poco fea además aparentaba ser más niña por su forma infantil de vestir.
Mis padres trabajaban en turno partido por lo que tenía que estar con ella casi todo el tiempo, una noche mientras cenábamos mis padres nos aconsejaron que fuésemos a la piscina municipal o al río que pasa cerca de donde vivíamos.
Al día siguiente decidimos ir a la piscina municipal, al entrar le indiqué dónde estaban los vestuarios y le dije que la esperaba en la salida, cuando salió de allí me di cuenta que todo iba a cambiar entre nosotros, aquella chica un poco repelente se había quitado las gafas y lucía un minúsculo bikini que prácticamente no tapaba casi nada,.
Bajo la fina tela se imaginaba un coñito tierno y virgen y unos pechos que parecían querer salir de su opresión, pasamos el día jugando en la piscina tocando su cuerpo intentando que no se diese cuenta que aquello para mí no era un juego.
Sus pezones estaban muy duros y eso hizo que tuviese que salir de la piscina para ir al baño intentando disimular mi erección, parecía que iba a reventar el bañador y una vez allí tuve que masturbarme, no podía creerlo lo había hecho pensando en mi prima. A las seis nos fuimos y ella se puso otra vez aquellas gafas y aquellos trapos, volvía a ser la niña repelente.
Por la noche planeamos ir al día siguiente al río a pescar, aproveché para aconsejarle que cogiera el bikini pues allí había un agua cristalina y ella asintió con la cabeza.
Nos levantamos a las 8 de la mañana, cogimos la moto y ella me propuso conducirla, yo no puse ningún inconveniente, durante el trayecto me cogí a su cintura y con disimulo le rozaba los pechos por lo que otra vez mi erección fue evidente. Cuando llegamos preparé los artilugios mientras ella preparaba el almuerzo, a media mañana por fin se quitó la ropa, las gafas y otra vez aquella hembra estaba frente a mí, yo me puse las gafas de sol para poder mirarla sin que ella lo notase.
Cuando menos lo esperaba me dijo que si le podía untar crema protectora, yo sin dudarlo me fui hacia ella, se puso boca abajo y empecé a untarle la crema, aquella situación me envalentonó de tal manera que le propuse que hiciera top-less pues aquel lugar era muy tranquilo, ella no dudó ni un instante se soltó el nudo y ante mi cara aparecieron sus pechos en forma de pera, eran medianos pero muy bien formados, yo no sabía qué hacer, si tocárselos o seguir pescando, final esta vez no pude evitar tocarlos e incluso los besé, después me propuso ducharnos juntos.
Sin dudar me desnudé y vio mi pene, estaba duro, se agachó y se lo llevó a la boca, todavía llevaba el aparato de ortodoncia, me la chupó, estuvo jugando con mi pene, le daba mordisquitos, el roce con el hierro frío era algo total, nos metimos en la ducha y la hice sentarse, abrí sus piernas y metí mi lengua en su coño, ella gemía mientras me sobaba el pene, después me dijo que la penetrase por detrás para guardar su virginidad, la giré de espaldas, la puse un poco en cuclillas y de un golpe seco se la metí hasta que mis huevos tocaban sus cachetes, se estremecía de placer, su culo se tragaba mi polla como si nada, al momento se la saqué, se giró y abrió su boca para acoger mi corrida, descargué dentro y ello me miró riendo mientras se le escapaba la leche entre sus labios, después nos lavamos..
Por la noche mis padres nos preguntaron que cómo había ido y entre sonrisas de complicidad les dijimos que muy bien, después de eso pensé en lo que había hecho, me había tirado a mi prima de 18 años en la bañera de mi casa y en ese momento decidí poner fin a aquello.
Durante toda la semana siguiente intenté evitar roce alguno, en cambio ella no dejaba de calentarme, se paseaba por casa en ropa interior o simplemente con una camisa que cubría su perfecto cuerpo, así pasaron los días, ella seguía insinuándose, otro día salió de la ducha tapándose con una toalla que al pasar junto a mi lado dejó caer ante mí y otra vez pude ver aquel cuerpo joven y sensual, como yo intentaba no hacerle caso, me amenazó que si no hacía lo que ella quería le contaría a mis padres lo que habíamos hecho, yo no tuve más remedio que obedecer, una vez me hizo echarle un bote de nata por todo su cuerpo y después tuve que lamerla toda, entre sus piernas, sus tetas y aquello para mí no fue una obligación aunque así se lo hice creer.
Ese mismo día estuve pensando que si quería sexo lo iba a tener en ración extra, le dije que íbamos a probar una cosa nueva, la até de manos, le tapé los ojos y la puse en pompa encima de mí, me saqué el cinturón y le di unos azotes, por cada azote ella me respondía con un gemido, como aquello no surtía efecto decidí poner fin a algo que ella guardaba con mucha gusto así que decidí desvirgarla.
Me desnudé, le obligué a que me la chupara y otra vez el roce con aquel aparato bucal y los movimientos hábiles de su lengua hicieron que me corriera entre sus labios y ella aún me dijo que quería más, la tumbé en la cama con las piernas abiertas, cogí espuma de afeitar y le rapé los pocos pelitos que tenía, después se lo comí entero por lo cual mi pene entró otra vez en erección, la giré de espaldas, le mojé con los dedos la entrada de su culo y cuando ella esperaba esa enculada, de un golpe seco se la metí en su coñito, ella gritó de dolor, pero aquello dio paso a un jadeo constante, yo empujaba a muerte mientras sentía mis huevos golpeando su culo, ella me decía que siguiera, mientras me la tiraba, con las manos pellizcaba sus pezones, se la sacaba del coño y se la metía en el culo, así durante un rato.
Ella tuvo dos orgasmos antes de que me corriera inundando su coñito afeitado, la giré, le di un beso en la boca y le dije que cuando me provocara tendría otra ración.
Y le cumplí, y vaya si le cumplí...


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Mi hermana y yo solos en la cama


Desde que tengo uso de razón deseaba manosear a mi hermanita. Ella se atrevió a hacer lo que yo me resistía. Desde niño siempre me llamó la atención el sexo, no podía ver una mujer sin imaginarme como sería desnuda. 
Cuando estaba solo en mi cuarto, me desnudaba y me veí el culo en el espejo, imaginadome que no era el mío sino el de una mujer y así me corria la paja.


Mi hermanita es 3 años menor que yo, y como somos hijos únicos simpre terminábamos jugando juntos. Esto yo lo aprovechaba muy bien, pues siempre que podía le metía la mano al culo sin que se diera cuenta. Por supuesto que ella nunca protestó y creo que ni se daba cuenta.



Cuando la llevaba en mi bicicleta, siempre le pedía que se pusiera delante de mí; yo la acomodaba de tal forma que su culo encajara con mi polla y ella iba feliz con el roce.



Al principio el degenerado era yo, sin embargo poco a poco me dí cuenta que ella también le gustaba el jueguito de tentarme y correr.



Cada vez que iba a bañarme noté que ella siempre aparecía con cualquier pretexto en el baño y se me quedaba mirando. Yo antes de bañarme me desnudaba en mi cuarto y solo con truza iba al baño, por lo que ella se ganaba con casi todo; más aún cuando al ver que ella me estaba observando se me ponía la polla bien tiesa.



Lo mismo decidí hacer yo y al darse cuenta ella simplemente se quitaba todo y trataba que su trucita se meta en el culo lo más pegado posible. Obviamente por su edad no tenía tetas, apenas unas hinchazones en el pecho y por ello no necesitaba cubrirlas.



El despelote fue cuando fuimos a visitar a mi tía que vive en el campo. Ahí no hay baño y teníamos que cagar en el corral del lado. 



Al principio mi hermana fue sola, pero parece que uno de los animales la asustó y de ahí en adelante cada vez que tenía que ir me rogaba que la acompañe.



Yo no quería hacerlo, pues pensaba que no era agradable ver a alguien cagando; sin embargo, luego me preguntaba si no podría aprovechar para ver sus partecitas.



En efecto, cuando fuimos ella me pidió que me volteara mientras cagaba, lo que me molestó pero tuve que hacerlo. Sin embargo, de reojo puede ver que ella también se volteaba, por lo que giré la cabeza logrando ver primero su culo y luego su conchita....me quedé helado, era preciosa, toda peladita y aunque me tuve que aguantar ver como salía la mierda por su culo, tuve una erección fatal.



Ella se levantó se subió el calzón y al voltear me miró y comenzó a reírse a carcajadas....cállate carajo le dije, todavía te acompaño y te burlas. Discúlpame, me dijo, pero es que se te ve gracioso con tu aparato al aire....!que!, dije. En efecto, no me había cerrado el cierre del pantalón y con la erección había saltado; de inmediato me cubrí y cerré...le explique que estaba orinando y que ella se había volteado muy rápido.



Este incidente le dio el pretexto a ella para hablarme de nuestros cuerpos. Me preguntó si lo que había visto era mi pene y si era cierto que crecía cuando me emocionaba.



Ese día nos habíamos quedados solo en la casa porque mis tíos se habían ido a la ciudad y no regresarían hasta la noche, por lo que tenía por lo menos unas 5 horas para hacer lo que quisiéramos.



Ya en la sala decidí mandarme y le pregunté si sabía algo sobre el sexo...algo dijo, sé que las mujeres tenemos chuchita y los hombres polla, que eso creo que te lo ponen en el culo y te embarazas.



En el culo no, le dije, lo ponen en la chuchita. Y a parte de hoy antes habías visto una polla. Hoy no la he visto bien, me dijo, pero me pareció un dedo gordo, ¿es así?.



Si, es como un dedo...¿quieres verla?...puedo, dijo. Pero con una condición, le dije, déjame ver tu chuchita también. Esta bien, como lo hacemos. Quitémonos toda la ropa pues, le dije, así además me ves todo y yo a ti.



Así lo hicimos, cuando la vi desnuda simplemente me parecía un sueño, ver su culito y su chuchita toda peladita, su piel suavecita...no soporté y me acerque y le metí la mano a la chicha y se la acaricié y ella dio un gran suspiro y dijo que le encantaba que le toque ahí y que siguiera. La eche en el sofá con las piernas bien abiertas y le hice una lamida como nunca se lo han vuelto a hacer, tení una chucha deliciosa y suavecita y su clítoris era un botoncito rico para chupar. La mamada que le di la hizo retorcerse de placer y aullar como una perra, creo que estuve lamiendo como media hora. Al final me preguntó que le había hecho y le explique que esa era una "sopa" y que se hacía antes de penetrar la chucha con la polla y que lo que había sentido era solo un poco de lo que sentiría si la penetraban.



Bueno le dije ahora te toca chuparmela, claro, tráela, enséñame como lo hago...no me muerdas, solo hazlo con tus labios y juega con tu lengua...así...claro preciosa, sigue.....



Al final, me vacié en su garganta y casi se ahoga...oye, que fue eso, ¿me haz orinado?...no he eyaculado, eso blanco es esperma...me lo he tragado, mierda, me jodí, estoy embarazada?...no cojuda, solo cuando te vacíen en tu concha te podrán preñar, si tomas semen no te embarazas,...uhf menos mal, que rico estuvo...



¿Me vas a penetrar mi chuchita?...quieres que lo haga?...me dá miedo?...que tal si me preñaz...tienes razón, además dejarías de ser virgen, te rompería el himen...que es eso,...dicen que es como una tela que se rompe cuando te penetran y cuando te cases y tu marido te cache se daría cuenta que haz estado con otro en la cama...y que tiene que sepa que hice eso con otro,...bueno es mejor que sigas virgen...



Pero puedo culiarte, ...¿que es eso?...hacértelo por atrás...por el culo...si, ¿quieres?, ....bueno. Ponte en cuatro...así...sí... esperate, te voy a poner un poco de crema para que entre suave...ok...oye me metiste tu dedo, me dolió, me dolerá si me metes tu polla, mejor no lo hagas,....cállate carajo ya no te vas a echar para atrás, trae tu culo....nooooooooo, duele,....aguanta puta,...ayyyyy, maldito me está doliendo,.........no jodas y aguanta............



Trató de safarse, pero poco a poco fue aguantando y aunque lloraba porque seguramente le dolía luego de que ya había penetrado a todo lo largo de mi polla sentí que comenzaba a jadear de placer, por lo que le di con todo por unos minutos hasta que me vacié dentro y ella aulló de placer, la dejé tendida en el sofá y cuando le saque la polla pude ver que literalmente le había roto el culo pues estaba ensangrentada, por lo que traje papel y le limpié, luego de un rato ella se levantó, me miró y me metió un rodillazo que afortunadamente no me cayo en los huevos.



Violador de mierda, eres un maricón, me has roto el culo aunque te pedí que no lo hicieras, aunque te lloré, no tengo tu pichula, sino te la metería por el culo para que sepas como duele....pero te gustó o no?...mierda,...vamos te encantó, si hasta aullaste como perra,...si soy una perra, mierda....cálmate, que de ahora en adelante ya no te dolerá cuando te lo haga de nuevo,...que?, quieres hacerme de nuevo esto, crees que soy cojuda para dejarme violar dos veces, te has aprovechado de que no sabía nada de esto, pero no vas a hacérmelo otra vez, carajo como me duele el culo....



Sus molestias le duró un mes, cuando volvimos a nuestra casa me dijo que le gustaría que le hiciera la "sopa", pero que no le rompiera el culo de nuevo...le dije que ya no le dolería porque ya estaba bien roto,...se rió y dijo: a ver pues, vamos a probar....



Mi hermanita que por entonces tenía 13, fue mi amante hasta los 19, que decidió meterse con un negro que le rompió su concha (el cojudo debe haber pensado que era virgen la muy puta y se casó).


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